POR MAURICIO MÉNDEZ 

Este 25 de septiembre, será una fecha imposible de olvidar para la tenista mexicana Renata Zarazúa, así como para todos los amantes del deporte blanco en nuestro país. Después de tres rondas complicadas de calificación, Renata ganó su lugar a Roland Garros, último torneo de Grand Slam de este indescriptible año 2020. 

Si la memoria no me falla, tuvieron que pasar 25 años para volver a ver a una mujer mexicana calificar a un torneo de este nivel y eso fue en el año 1995, con Angélica Gavaldón, quien hizo lo propio al calificar al Abierto de Francia.  

La noticia se volvió oxígeno puro para los millones de fanáticos mexicanos que año con año hemos estado a la espera de ver representantes de nuestro país participando en los torneos más reconocidos a nivel mundial (sobre todo en singles). 

Pasa el tiempo y siempre surge la pregunta incomoda: ¿Por qué teniendo un país con tanta historia en el deporte blanco y tantos tenistas, no tenemos un representante constante en torneos de índole internacional? Otra más: ¿Por qué siendo un país con tanta infraestructura involucrada, que tenemos una historia con campeones de Wimbledon y del US Open, finalistas en Copa Davis y medallistas en la Olimpiada de México 68, no hemos tenido éxito en las últimas décadas? Este tema nos podría llevar días discutirlo y a fuerza de ser sinceros todos tenemos culpa en esta crisis que hemos vivido por más de 20 años o 30 años.  

Para Renata, de 22 años y quien cumplirá 23 el próximo 30 de septiembre, este resultado junto con la semifinal en Acapulco a principios de año, la victoria sobre Eugenie Bouchard en Praga a su llegada a Europa y la final en el W 25 hace, unas semanas ante la eslovaca Jana Cepelová, es resultado de un proceso llevado de manera eficiente y profesional. Nada es coincidencia en el caso de Zarazúa, su trabajo en cancha y fuera de la misma se ve reflejado día con día y hoy dio a nuestro país una satisfacción poco común.  

¿Que sigue para Renata? 

La tenista mexicana enfrentará a la francesa, de 17 años, Elsa Jacquemot, quien recibió una invitación al torneo, por lo que se considera una ronda accesible, dentro de lo que cabe. Tomar las cosas serias y sin confiarse, será una de las claves para que Renata tenga un debut soñado en este Grand Slam y así ir partido a partido. 

Fue muy acertado que se le diera descanso a la mexicana después de la final que perdió en República Checa hace unas semanas, para así recuperar fuerza, descansar y prepararse para enfrentar de la mejor manera la calificación del Abierto de Francia. 

Esa “pausa” fue muy importante, tan así que hoy la concentración de Renata esta puesta en la primera ronda del cuadro principal de Roland Garros. Qué importante es respetar los procesos en todo. Ojalá lo comprendiéramos de mejor manera. 

Es bien sabido cómo para llegar a cumplir objetivos, uno debe de poner empeño, sacrificio, inteligencia emocional, compromiso y mucho corazón, el mejor ejemplo de esto es la historia de Renata Zarazúa. 

¡Felicidades a Renata, quien pese a la pandemia y tantos obstáculos que ha enfrentado, está poniendo cada vez más frecuente el nombre de México muy en alto! ¡Mucha suerte y FELICIDADES!!!! 

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